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18

nov

2011

Ensayo sobre la relación entre la sociología y la antropología, haciendo énfasis en el tema de la otredad

antropología y sociología

La antropología social es una disciplina que se terminó de formar en gran parte por la influencia que tuvieron los sociólogos de finales del S.XlX, principalmente Durkheim tuvo una amplia repercusión en lo que ahora se conoce como antropología social. Para Durkehim, era importante establecer a la sociología como una disciplina científica, se enfocó en hechos sociales “concretos y observables”, lo cual sería fundamental para explicar la compleja relación entre el individuo y su grupo social.

 

Este enfoque teórico-metodológico sería de gran repercusión para la sociología y la antropología social ya que dan cuenta de la naturaleza social del ser humano, la idea de que el hombre es un ser social sigue siendo uno de los postulados más elementales de las dos disciplinas. Hacia finales del S. XIX, los antropólogos estaban enfocados a estudiar las sociedades “primitivas” sobre todo como formas atrasadas de la evolución de las sociedades humanas, para esa antropología, el parámetro de la sociedad moderna europea era la cúspide de la evolución cultural, mientras que los primitivos, representaban estadios anteriores de esa evolución. El “primitivismo” estudiado por los antropólogos no era de principal interés para los sociólogos, sin embargo, para Durkheim era necesario para explicar y desarrollar su método.

 

Para Durkheim, las sociedades “primitivas” diferían en su organización y forma social de las sociedades modernas al ser entidades homogéneas, en donde los individuos no se diferenciaban en tareas y obligaciones de los demás, y la división del trabajo era muy elemental, a este tipo de sociedades Durkheim las llamó de “solidaridad mecánica”, la idea de la naturaleza social del ser humano se expresaba de forma mucho más cruda en estas sociedades, ya que el individualismo no era posible debido a la cohesión y a la coerción normativa.

 

A diferencia de las sociedades primitivas, las sociedades modernas tenían una mayor división del trabajo, y había una mayor manifestación del individualismo debido al surgimiento de líderes políticos, estas sociedades las llamó de “solidaridad orgánica”, haciendo alusión a los organismos biológicos en donde cada una de las partes tiene un función específica y dependen de las demás para el funcionamiento total del sistema.

 

Al igual que Durkheim, el antropólogo Radcliffe-Brown encontró en los modelos de la biología los criterios necesarios para establecer la antropología como una disciplina científica, principalmente preocupado por el establecimiento de leyes universales, esto quería decir que en sociedades similares, las instituciones, creencias, hábitos y costumbres debían tener formas y funciones similares, para Radcliffe-Brown, la antropología social debía ser la “sociología de los pueblos primitivos”.

 

Radcliffe-Brown incorporó como parte de su método el estudio de la estructura social, la cual era una “realidad concreta”, al igual que Durkheim, Radcliffe-Brown estaba interesado en demostrar y estudiar los hechos sociales como “concretos y observables” para darle validez científica a la antropología social, por lo tanto, la estructura era la manifestación o forma del conjunto de las relaciones sociales, dentro de la estructura social se encontraban las instituciones sociales, que serían como la “maquinaria de la estructura”, de las institución dependían la moral, el derecho, la religión y el gobierno, etc…

En el esquema de Radcliffe-Brown, el individuo, como ser social se conforma como “persona”, a diferencia del individuo, como aquel ser biológico e individual, la persona es aquella que tiene valores sociales e intereses comunes con las demás personas, es decir, las personas tienen vida social.

 

La sociología y la antropología funcionalista como generalmente se clasifica a Durkheim y a Radcliffe-Brown, establecieron métodos de investigación basados en la observación y la comparación de datos, y de instituciones sociales que llevaron al establecimiento de generalizaciones, pero también desarrollaron una de las preocupaciones y motivos fundamentales de las dos disciplinas, a saber, la relación que existe entre sociedad e individuo, de la cual dependen las bases morales y normativas de cualquier sociedad, así como su funcionamiento, mantenimiento y desarrollo.

 

El primitivismo abordado por Durkheim implicaba una visión sobre la otredad que difería de aquella propuesta por los evolucionistas del S. XIX, para esto últimos las sociedades primitivas era resquicios vivientes hacia el pasado de la humanidad, en la mentalidad evolucionista, la sociedad occidental estaba en una etapa de desarrollo hacia la cual las demás sociedades tenían que llegar, los principales criterios para este supuesto se basaban en la tecnología desarrollada por los europeos, los criterios sobre los cuales se fundaron las clasificaciones de –atrasados- o –desarrollados- sólo consideraba uno de los aspectos inherentes a todas las sociedades y esta era la cultura material.

 

Para los evolucionistas, la otredad se construyó sobre un sentido de etnocentrismo, que se podría esquematizar de la siguiente forma nosotros-desarrollo/ellos-atraso, si bien personajes como E. Tylor y Morgan fueron de alguna forma un paso importante para el futuro establecimiento de la antropología como ciencia social, no fueron ajenos a un problema que se encontraba inserto en una lógica espacio/temporal y en un contexto determinado, la fe en el desarrollo tecnológico y en la razón fueron algunos de los motivos por los cuales el etnocentrismo evolucionista no podía escapar a la su propia visión de la otredad.

 

Durkheim tenía una visión sobre las sociedades humanas basada en la solidaridad social, y no en criterios de desarrollo tecnológico, lo cual hizo de su sociología una visión de la otredad que se hacía presente y le daba un sentido de vigencia, a diferencia de los criterios evolucionistas que hacían de las sociedades primitivas reliquias del pasado. Hacia finales del S. XIX, los ideales de la ilustración iban quedando eventualmente atrás y las ciencias sociales se enfocaron en la realidad concreta y en el estudio de las sociedades y culturas en el momento de su actualidad, como consecuencia, la antropología de corte funcionalista hizo hincapié en la observación directa y en el trabajo de campo, cabe señalar, que en términos de recopilación de datos la época funcionalista fue una de las más fructíferas.

 

Al hacer énfasis en aspectos funcionales y estructurales de las sociedades humanas, el funcionalismo se enfocó en el estudio del mantenimiento del orden, el equilibrio y la estabilidad social, es decir en el estudio sincrónico de la sociedad, el aura de exotismo que había permeado la imagen sobre “el otro” desapareció y en cambio apareció una imagen de sociedades actuales susceptibles de ser incorporadas a un esquema de trabajo y explotación. Aunque el esquema funcionalista se sacudió el etnocentrismo evolucionista no fue menos violento en su repercusión práctica y política sobre las sociedades no occidentales, ya que es un momento de explotación y de colonización, sobre todo por parte de Inglaterra hacia el continente africano, sin embargo es el contexto en el cual se funda la antropología social como la conocemos actualmente, que como dijo Radcliffe-Brown tenía que ser la “sociología de las sociedades ágrafas”.

 

Como bien ha dicho J. Friedman, la antropología deriva de una categoría que existe en todas las sociedades y es inherente en la construcción de las identidades sociales, “el otro” como ámbito externo que definen en gran medida la existencia del yo individual y social, en la construcción del otro, el mundo occidental creó su propia identidad, a saber, el de civilización versus lo primitivo, sin embargo, la antropología implica también una fenomenología de la otredad, de tal forma que todas las culturas y sociedades tienen definiciones sobre lo que son y sobre lo que no son, así como parámetros para establecer límites culturales y prácticas sociales, que los definen como grupos y que frente a esta definición existe un mundo externo con el cual interactúan y se enfrentan, los rituales de iniciación, ampliamente documentados por los antropólogos, son rituales en torno a la construcción de una identidad en donde el individuo que da “amarrado” a su sociedad, los rituales, si pensamos en Durkheim y en Radcliffe-Brown son una forma de reafirmar el papel de los individuos dentro del sistema social al convertir al individuo en una persona con vida social y obligaciones morales y contractuales hacia su grupo social.

 

El mundo del orden, el equilibrio y la estabilidad de la primera parte del S.XX no tardaría en cambiar y con él las ciencias sociales, después de la segunda guerra mundial era evidente que el conflicto, el cambio y la inestabilidad eran características propias de las sociedades pero también de las personas y sus roles dentro de la sociedad, a la luz de este nuevo contexto, teorías como el marxismo y el psicoanálisis que tomaban en cuenta el conflicto ganaron terreno, el primero se basaba en el conflicto entre las clases sociales como la fuerza que tenía que impulsar el cambio social, mientras el segundo buscaba el conflicto que existía entre individuo y grupo social.

 

Después de la segunda guerra mundial, los sistemas sociales descritos por los funcionalistas entrarían en una nueva etapa del contacto cultural, y quedaría evidenciado el modelo de los sistemas cerrados, en un mundo en donde la expansión de la sociedad occidental capitalista aceleraba el contacto entre las diferentes sociedades existentes, era evidente la interrelación e interdependencia de los sistemas culturales, junto con el creciente contacto, la expansión mundial del capitalismo y el conflicto como parte de los nuevos retos teóricos-metodológicos de las ciencias sociales, la otredad y el problema de las identidades se presentaba como un nuevo problema al interior de las sociedades occidentales.

 

Si bien la otredad había sido en términos identitarios para occidente una reafirmación de su cultura como un hecho total, es decir la civilización, definida en gran medida por el contacto con sociedades no occidentales, el nuevo orden mundial presentaba retos que involucraban una redefinición y una eventual crisis al interior de la antropología, el cambio y la aculturación a nivel mundial se había acelerado y las sociedades primitivas estaban en un doble proceso, por un lado dejaban de existir como sociedades exóticas alejadas en tiempo y en el espacio y por otro lado, se insertaban en un orden regido por la acumulación del capital como su principal interés, dentro del cual eran susceptibles de integrarse como mano de obra barata, la integración de las diferentes culturas y sociedades implicaba, en este sentido, si lo ponemos en términos de aculturación, la des-estructuración y re-estructuración del sistema cultural de unos y la capacidad de integrar a su sistema nuevos sistemas sociales periféricos, pensando en un centro de poder político y económico.

 

Uno de los problemas teórico-metodológicos de las ciencias sociales en la era de la globalización giraría en gran medida en torno al problema de los procesos de homogenización Vs los procesos de heterogenización, y la relación entre lo global y lo local, una discusión que conlleva implicaciones importantes si pensamos en la otredad como una de las categorías fundamentales para la antropología social y para la sociología, para la primera, la era de la globalización representó un reto y al mismo tiempo una crisis, ya que las sociedades primitivas y/o no occidentales entraron en un proceso de desintegración, por lo menos como se les había concebido desde principios del S.XX, sin embargo, la globalización trajo consigo un nuevo universo de relaciones sociales complejas tanto al interior como al exterior de las propias sociedades occidentales, las migraciones eventualmente hicieron posible la existencia de conglomerados multiculturales en las ciudades europeas y norteamericanas, por lo que el problema de las identidades sociales sería importante para entender la convivencia multicultural y los diferentes problemas que podrían acarrear, como marginación, exclusión, racismo, violencia, etc…

 

El creciente interés en el conflicto y su expresión en la relación individuo-sociedad, llevó inevitablemente a la antropología social y a la sociología a volver sus ojos hacia Freud. Prematuramente, uno de los primeros “encuentros” entre antropología y psicología fue el famoso debate iniciado por Malinowski al decir que el complejo de Edipo tal como lo estableció Freud no era una ley universal, ya que la relación de los niños con el padre y la madre en las Islas Trobriand era diferente a la relación estructural de la familia nuclear de las sociedades occidentales, en donde el padre es más bien una figura autoritaria y proteccionista de la cual los hijos sienten una forma de odio hacia el padre y afecto sexual hacia la madre, en cambio en las islas Trobriand, de acuerdo con Malinowski, la figura autoritaria recaía en el hermano de la madre, y por lo tanto el esquema del complejo de Edipo quedaba nulificado, más allá de la discusión sobre los sistemas de parentesco, quedaba evidente que el rol del individuo en la sociedad tendría que re-significarse, el primer paso de alguna forma lo dieron los funcionalistas, al decir que la sociedad era un sistema normativo dentro del cual los individuos estaban sujetos a sus reglas, sin embargo se necesitaban nuevos enfoques para explicar los nuevos contextos y problemáticas.

 

En el ámbito sociológico, uno de los personajes más influyentes, Talcott Parsons, hacia mediados del S.XX incorporó la teoría de la personalidad en su complejo esquema del sistema social, que sería como una especie de fusión entre Durkheim, Weber y Freud, para Parsons el sistema total de la acción social debía incorporar al sistema social, cultural y de la personalidad, el individuo y la persona de Radcliffe-Brown se convertían en “actores” sociales, Parsons incorporó un nuevo lenguaje, conceptos como motivación, gratificación, expectativas, eran los encargado de poner en acción al actor social, el tema de la otredad estaba resuelto en la relación de “ego” y “alter” y un conjunto de expectativas en torno a esa relación, el “modo de orientación motivacional” como lo llamó Parsons, sería el esquema para analizar los problemas en los que el actor tendría un interés, y el determinante de la personalidad, mientras que el “modo de orientación de valor” sería aquel esquema de criterios que constituyen soluciones satisfactorias a los problemas, en este punto Parsons se refiere a la cultura como un sistema de símbolos, trasmitidos, aprendidos y compartidos, respecto al problema de la cultura, Parsons haría un crítica a la antropología al decir que no sólo no había un acuerdo entre los antropólogos en torno al éste concepto sino que el concepto antropológico de la cultura se limitaba a una serie de rasgos heredados.

 

El concepto parsionano de cultura representa uno de los mejores momentos de intercambio teórico-metodológico entre la sociología y la antropología, si bien la teoría sociológica de Parsons ha sido criticada por algunos científicos sociales entre ellos, el antropólogo Marvin Harris, por carecer de una base explicativa para el cambio socio-cultural y por carecer de una base materialista para establecer criterios que posibiliten el estudio de los cambios y continuidades, y el establecimiento de leyes culturales, el concepto de cultura de Parsons fue fundamental para uno de los antropólogos más influyentes en la antropología norteamericana, Clifford Geertz y todo su modelo de antropología interpretativa tienen como base el concepto de cultura de Parsons, cito:

“ya han pasado los días en que los fenómenos sociales se explicaban describiéndolos como esquemas de cultura y observando que tales esquemas son trasmitidos de generación en generación. Parsons es la figura de las ciencias sociales contemporáneas que más contribuyó a que se abandonara tal concepto…siguiendo no sólo a Weber sino una línea de pensamiento que se remonta tal vez a Vico, elaboró un concepto de cultura entendida como sistemas de símbolos en virtud de los cuales el hombre da significación a su propia experiencia” (Geertz, 1996: 215)

 

Para Geertz, la cultura sería ese esquema de significados susceptible de “leerse como un texto” y la tarea del antropólogo tendría que ser la de “interpretar” el sentido de ese esquema de significados, desde la perspectiva del antropólogo, la otredad tendría que ser entendida en sus propios términos, desde su sistema de valores morales, sin embargo no todos los antropólogos ni toda la antropología estaría de acuerdo en asumir la perspectiva teórica-metodológica de Geertz.

 

Marvin Harris, otro de los antropólogos más importantes de la antropología norteamericana de la segunda mitad del S.XX desarrolló su trabajo en torno a lo que denominó “materialismo cultural”, parte de su método consiste en separar o diferenciar los datos de acuerdo a las categorías “emic” y “etic”, de acuerdo con Harris, una antropología científica sólo es posible si se construye el dato y el objeto de investigación desde “afuera” o dicho en otras palabras, despojando los datos del punto de vista nativo, para Harris, la construcción de la investigación que hace del dato el punto de vista nativo es una estrategia idealista que analiza el comportamiento y el pensamiento desde los participantes de una cultura, y por lo tanto es una estrategia errónea, a diferencia del punto de vista “emic”, el punto de vista “etic” representa un enfoque exterior, científico y objetivo.

 

Uno de los trabajos clásicos de Harris para demostrar su método es el estudio de las “vacas sagradas” de la India, en el cual trata de descifrar el misterio de por qué en la India no se comen a las vacas, de acuerdo con Harris, el punto de vista nativo sobre “lo sagrado” y como dato de investigación conduciría al antropólogo a un camino erróneo en el cual al final no podría explicar el verdadero motivo por el cual no se comen a las vacas, algo así como lo que le pasó a Mauss en su influyente trabajo sobre “el don” y la reciprocidad en las sociedades primitivas, en donde trataba de explicar la obligatoriedad que existía en el intercambio de regalos, Mauss decía que había una obligación de dar, recibir y devolver como parte de un hecho social total, sin embargo Mauss explicó que el origen de tal obligación se encontraba en el “hau” o espíritu del objeto, para Harris, Mauss se quedó con la explicación del punto de vista nativo sobre el intercambio de regalos y no pudo explicar finalmente por qué existía tal obligación, en el caso de las vacas sagradas de la India Harris explica que las vacas son la base energética de un sistema de producción y consumo dentro del cual se explota cada uno de los aspectos de las vacas, desde el trabajo hasta el estiércol para combustible, mantener viva a las vacas, en el contexto de la India, según Harris es el verdadero motivo para que se logre un equilibrio energético entre el ser humano y su medio ambiente.

 

Como muchos antropólogos y científicos de finales del S.XX, Harris miró hacia adentro de su sociedad y escribió sobre la cultura norteamericana, muchos de los problemas que eventualmente se encontraron al interior de sus sociedades, como desigualdad, ocupación, violencia, género, grupos étnicos, etc.. son de interés común con la sociología, en términos de contacto cultural y otredad, así como el estudio de las identidades culturales eventualmente tuvieron un nuevo escenario alimentado por las constantes migraciones y la creciente comunicación a nivel global en todos los sentidos.

 

Uno de los temas que despertó interés frente a la inminente globalización en la década de los 70´s y 80´s tanto en sociología como en antropología, fue el tema del consumo, debido a la expansión del capitalismo, el debate en torno al problema de la relación entre lo local y lo global, la relación entre lo homogéneo /heterogéneo como resultado de dicha expansión y el tema de las identidades sociales, algunos de los científicos sociales encontraron un tema que hipotéticamente cruzaba todos esos aspectos, incluso para algunos antropólogos el estudio del consumo fue una forma de reinsertar la antropología a los grandes temas de interés y una oportunidad para salir de la crisis epistemológico en la cual había entrado, debido a la eventual pérdida de su objeto de estudio, es decir , las sociedades primitivas.

 

Uno de los personajes más influyentes de la sociología de la segunda mitad del S.XX y del nuevo milenio ha sido Pierre Bourdieu, quien tocó el tema del consumo a profundidad y ha tenido notable influencia en antropología, sobre todo por haber desarrollado sistemáticamente un marco teórico-metodológico consistente y complejo, más allá de los temas específicos, como es el caso del consumo, para algunos autores que han revisado a fondo el trabajo de Bourdieu, entre ellos, García Canclini, Bourdieu retomó dos ideas del marxismo, una, que la sociedad está estructurada en clases sociales, y en segundo lugar, que las relaciones entre clases son relaciones de lucha. Éste replanteamiento teórico del marxismo, empieza por el tratamiento que se le ha dado a la relación entre producción, circulación y consumo, que en la literatura marxista, y sus análisis del capitalismo, se centran en la producción, a diferencia de ésta versión “economicista tradicional” Bourdieu se extiende sobre el consumo, así las clases además de diferenciarse por su relación con la producción y la propiedad de ciertos bienes, se diferencian por la forma de utilizar estos bienes y por su valor simbólico.

 

Por lo tanto, las clases sociales no se distinguen por tener diferente capital económico, las prácticas culturales de la burguesía desplazan a un “sistema conceptual de diferenciación y clasificación” el origen de las clases sociales, el cual opera fuera de lo cotidiano, en lo simbólico y no en lo económico, y en el consumo más que en la producción. Es a través del gusto, que los individuos se clasifican a sí mismos cuando eligen cierta vestimenta, alimentos, bebidas, etc. el gusto, está socialmente determinado y se relaciona con el sistema de posiciones sociales. El análisis del gusto, pone en relación sus tres dimensiones de la vida social: economía, habitus y capital cultural, el cual se adquiere mediante la socialización en el centro de una clase social y el cual se opone al capital escolar, aprendido en las instituciones educativas.

El tema del gusto en la sociología de Bourdieu es un ejemplo de cómo se re-significa el estudio de la otredad, mediante el gusto se establecen fronteras simbólicas y sociales y parámetros concretos para establecer criterios de acceso a los círculos de producción y consumo de significados sociales, y por supuesto de las identidades sociales.

Actualmente se puede ver cómo la sociología y al antropología se han influenciado mutuamente a través del tiempo, si bien se ha discutido sobre las diferencias que las han caracterizado, la sociología más enfocada en estudiar las sociedades modernas y complejas mediante diferentes técnicas pero haciendo más uso de métodos cuantitativos, mientras la antropología más enfocada a las sociedades no occidentales y/o no estatales, de carácter más cualitativa y haciendo énfasis en el estudio de la cultura, en muchos sentidos las sociedades y el mundo interconectado, complejo e interdependiente en el cual vivimos hoy en día hace que la antropología y la sociología tengan más similitudes que diferencias.

 

 

Marcos de Colsa Llantada

Antropólogo Social

Profesor hora semana-mes ENAH

marcosdec@hotmail.com

 

 

 

Bibliografía

Durkheim, Émile, La división del trabajo social, Ed. Colofón, México, Cuarta edición, 1999

Radcliffe-Brown, Estructura y función en la sociedad primitiva, Ed. Península, Barcelona, 3ª edición 1996

Firedman, Jonathan, Identidad cultural y proceso global, Amorrortu editores, Buenos Aires, 2001

Malinowski, Bronislaw Estudios de psicología primitiva: el complejo de Edipo. Ediciones Paidós Ibérica, 1982

Parsons, Talcott, El sistema social, Alianza Editorial, Madrid, 1999

Geertz, Clifford, La interpretación de las culturas, Gedisa editorial, Barcelona, séptima reimpresión, 1996

Harris, Marvin, Vacas, cerdos, guerras y brujas: los enigmas de la cultura, Alianza editorial, Madrid, sexta reimpresión, 2004

Bourdieu, Pierre, La distinción. Criterios y bases sociales del gusto, Ed. Taurus, Madrid, 1979

 

Publicación original: http://es.scribd.com/doc/12616722/socioantropologia

Publicado: 02 / 19 / 2009

 

 

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